El Estadio de Miami fue testigo de uno de esos partidos que marcan fuego el destino de un campeón en un Mundial. Argentina tuvo que vestirse de overol y recurrir a la épica para vencer 3-2 a una combativa Cabo Verde en 120 minutos de pura tensión. Los dirigidos por Lionel Scaloni sellaron una clasificación muy trabajada a los octavos de final, donde ya los espera la Egipto de Mohamed Salah el próximo martes en Atlanta.
El guion inicial cumplió con los pronósticos: una Albiceleste dueña del balón frente a un combinado africano replegado. La paridad se rompió gracias a la conexión entre la zaga y la capitanía: un pase milimétrico de Lisandro Martínez dejó a Lionel Messi perfilado en el área para definir ante Vozinha. Con este tanto, ‘La Pulga’ estira una racha histórica de ocho partidos mundialistas consecutivos marcando y se afianza como el máximo artillero del certamen con 7 dianas, superando a Mbappé.
Sin embargo, el segundo tiempo desdibujó la imagen argentina. Cabo Verde creció en intensidad, encontró el empate por medio de Deroy Duarte y agigantó la figura de su arquero de 40 años para forzar la prórroga. En el tiempo suplementario, la falta de pólvora de los delanteros obligó a la retaguardia a vestirse de héroe. Lisandro Martínez volvió a adelantar a la selección, pero la respuesta de Cabral con un remate al ángulo congeló los corazones argentinos. Tuvo que aparecer el temperamento del ‘Cuti’ Romero en un córner providencial de Messi para poner el 3-2 definitivo, blindado en el último suspiro por las manos salvadoras de un ‘Dibu’ Martínez que evitó una lotería de penales que hubiese sido dramática.




