La ceremonia inaugural de la Eurocopa 2024, celebrada en el Allianz Arena de Múnich, estadio del Bayern, fue puramente alemana. Un festival de música, color y fuegos artificiales que estuvo impregnado por el emocionado recuerdo al legendario Franz Beckenbauer, fallecido hace seis meses. Su viuda, Heidi, fue la encargada de transportar al terreno de juego y de depositar en una peana el trofeo de la Eurocopa, junto a dos míticos ex capitanes de la selección germana como Jürgen Klinsmann y Bernard Dietz, campeones de las Euros de 1996 y 1980, respectivamente. Las abarrotadas gradas ovacionaron a los tres. Fue el mayor aplauso de toda la ceremonia.

En un acto breve pero muy emotivo, Heidi recibió todo el cariño de los aficionados presentes en el Allianz y se despidió de ellos lanzando un beso al cielo en recuerdo a su esposo, el mítico Franz Beckenbauer, que recibió otro homenaje más que merecido. El pasado 7 de enero, en Salzburgo (Austria), falleció el mejor jugador de la historia de Alemania. Desapareció a los 78 años dejando un legado impresionante de títulos y victorias con el Bayern Múnich y la selección alemana.




