En Nápoles, el Stadio Diego Armando Maradona fue testigo de un golpe durísimo. Chelsea venció 3-2 al Napoli y lo eliminó de la competición. Enzo Fernández adelantó a los ingleses desde el punto penal, pero los ‘Azzurri’ reaccionaron con furia: Antonio Vergara inventó una obra de arte dentro del área y Rasmus Højlund completó la remontada en apenas diez minutos.
La ilusión napolitana duró poco. João Pedro despertó en el segundo tiempo y con un doblete letal enterró cualquier esperanza local, clasificando además a Chelsea directamente a los octavos de final.
Pero lo ocurrido en Lisboa fue aún más extraordinario. Benfica necesitaba ganar y esperar. Ganó. Esperó. Y cuando todo parecía perdido, encontró la gloria. El 4-2 ante Real Madrid fue una noche eterna en el Estadio Da Luz.
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Mbappé marcó dos goles y rompió un récord histórico, pero no alcanzó. Con el Madrid ganando en la tabla y Benfica fuera de todo, apareció el caos. Los blancos terminaron con nueve jugadores y, en la última jugada del partido, el arquero Anatolii Trubin subió al área rival.
Minuto 90+8. Tiro libre. Centro de Aursnes. Cabeza de Trubin. Gol. Delirio absoluto. Benfica, clasificado. Real Madrid, a los play-offs. La Champions, fiel a su leyenda.




