América de Cali tenía una noche clave para alimentar su ilusión continental, pero dejó escapar dos puntos que pueden pesar demasiado. El equipo escarlata empató 1-1 con Tigre en el Pascual Guerrero, por la quinta fecha de la Copa Sudamericana, y complicó sus aspiraciones de clasificación.
El ambiente en las tribunas no acompañó del todo y dentro de la cancha América tampoco encontró la continuidad que necesitaba. El equipo de David González intentó asumir el protagonismo, apoyado en la velocidad por los costados y en la creatividad de sus mediocampistas, pero recibió un golpe muy temprano.
A los 10 minutos, José David Romero adelantó a Tigre y cambió el guion del partido. El conjunto argentino se acomodó mejor con la ventaja, resistió los intentos del local y obligó a América a jugar con la urgencia de quien sabe que no puede fallar.
El cuadro colombiano buscó el empate durante el primer tiempo, pero sus aproximaciones no alcanzaron para vulnerar el arco defendido por Zenobio. La falta de contundencia volvió a ser un problema para un equipo que se marchó al descanso con preocupación.
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En el complemento apareció la reacción. A los 52 minutos, Tomás Ángel se soltó de la marca en un tiro de esquina y sacó un remate de zurda para firmar el 1-1. El gol encendió al Pascual Guerrero y le dio confianza a un América que, por momentos, pareció tener todo para dar vuelta el partido.
Pero el segundo tanto nunca llegó. América empujó, dominó algunos tramos y mantuvo a Tigre cerca de su área, aunque le faltó precisión en la última decisión. El equipo argentino, ordenado y resistente, logró proteger el empate hasta el final.
El resultado deja al conjunto escarlata con muy poco margen de error. En la última fecha deberá recibir a Macará, vigente líder del grupo, en un partido decisivo para sus aspiraciones de seguir con vida en la Copa Sudamericana.




