En un partido con pocas ocasiones de gol, Borussia Dortmund venció 1-0 a PSG en la ida de la semifinal de la Champions League y la llave se cerrará la próxima semana en París.
PSG pagó cara su ineficacia ante la portería de Kobel. Empezó mal y reaccionó bien, pero no vio el gol con dos lanzamientos al palo de Mbappé y de Achraf, con un cabezazo clarísimo de Fabián Ruiz y con un par de disparos de Dembélé. Ahora, favorito -a priori en la eliminatoria- tendrá que remontar ante su público si no quiere tirar por el tacho su enésimo intento de introducir en sus vitrinas su primera Champions League.
Al PSG no le funcionó casi nada. Tuvo que achicar aguas casi constantemente. Apenas Dembélé, con dos tímidos intentos desde fuera del área, apareció por las inmediaciones de la portería defendida por Kobel. Mbappé, con la lupa encima, estuvo totalmente desaparecido en combate. Y Vitinha, el metrónomo del cuadro parisino, solo pudo dirigir el juego a su gusto durante quince minutos de liberación, en los que el Dortmund no pudo seguir el ritmo.
Dortmund, mientras tanto, asustó con una clara de Sabitzer, que se encontró con una buena intervención de Donnarumma en un mano a mano al cuarto de hora. Después tendría otra clarísima, al filo del descanso, con un lanzamiento a bocajarro desde el punto de penal que salvó con una estirada espectacular el portero italiano.
En ese momento, el Dortmund ya ganaba 1-0. Füllkrug no falló en la oportunidad más clara del conjunto germano. La defensa, un quebradero de cabeza esta temporada para Luis Enrique, falló en un pase largo de Schlotterbeck, que tomó la espalda de Marquinhos y Lucas Hernández para dejar al delantero alemán solo ante Donnarumma. Un fuerte zurdazo solucionó el mano a mano y el Dortmund se llevó al descanso un premio merecido.
Luis Enrique tenía un cuarto de hora para cambiar el partido. Sus jugadores necesitaban cambiar urgentemente. La eliminatoria corría peligro y había que dar un giro de 180 grados que llegó en la reanudación. El PSG cambió su actitud y saltó al terreno de juego enfadado con los arrestos necesarios que no puso al inicio.
Como resultado, llegaron los mejores momentos del PSG. Por fin apareció Mbappé, que apenas dejó un par de fogonazos que pudieron ser suficientes para igualar el marcador. Uno de ellos, marca de la casa, acabó estrellándose contra el palo de la portería defendida por Kobel. El rechace lo recogió Achraf Hakimi y de nuevo la madera repelió el empate.
Después, fue Fabián Ruiz quien no aprovechó un gran pase de Marquinhos. El central brasileño dejó un balón perfecto al medio español, que no supo rematar la jugada con un cabezazo defectuoso cuando tenía todo para marcar.
Con esa ocasión se acabó la reacción del PSG. El Dortmund retomó el mando del partido con media hora para el final del partido. Las figuras de Sancho y de Ayedemi se engrandecieron hacia delante y hacia atrás. El sacrificio de ambos fue inmenso y consiguieron hacer dos cosas muy interesantes: equilibrar y desequilibrar.
Y fruto de la insistencia de ambos llegaron dos opciones claras que pudieron dar la puntilla al PSG. Primero, Sancho llegó como un obús hasta la línea de fondo, dio un pase de la muerte a media altura y Füllkrug mandó la pelota por encima del larguero. Después, un centro de Ayedemi desde la izquierda acabó en la cabeza de Füllkrug, que perdió el equilibrio con un empujón de Nuno Mendes que ni pitó el árbitro ni revisó el VAR.
Pero al PSG aún le quedaba una última bala. La cargó Mbappé, con un pase sutil dentro del área que filtró a Dembélé, que se encontró con una mano salvadora de Kobe. Luis Enrique, desesperado en la banda, no se podía creer que ninguna de sus ocasiones besará la red de la portería del Dortmund.
Al final, ese fue el pecado del PSG, la falta de acierto en el trámite más importante del fútbol: el gol. Pero a Mbappé, el hombre con más galones de las dos plantillas, aún le quedará una oportunidad de irse de París con la ‘Champions’ bajo el brazo. Deberá derribar a un equipo que se aprovechó de la mala primera parte de su rival, de su acierto ante la portería de Donnarumma y de un remate de Füllkrug que resolvió un partido que permite al Dortmund soñar con la tercera final de su historia.




