El fรบtbol de selecciones siempre tiene espacio para los cuentos de hadas, y el Mundial 2026 ya tiene el suyo. Cabo Verde, una pequeรฑa naciรณn debutante, escribiรณ la pรกgina mรกs gloriosa de su historia deportiva al firmar un empate 0-0 ante Arabia Saudita que, combinado con el triunfo de Espaรฑa, le dio el boleto directo a los octavos de final. Un autรฉntico milagro futbolรญstico que dejรณ en el camino a gigantes de la talla de Uruguay.
El partido se jugรณ al ritmo de la necesidad y el orgullo africano. Cabo Verde no saliรณ a especular; asumiรณ el protagonismo, plantรณ bandera en territorio saudรญ y sitiรณ el รกrea rival con un volumen de juego ofensivo que mereciรณ mejor suerte. Sin embargo, la falta de tiza en el รบltimo toque estirรณ el sufrimiento mรกs de la cuenta. En la otra acera, Arabia Saudita fue un fantasma. El equipo asiรกtico luciรณ timorato, sin ideas y con una alarmante apatรญa ofensiva que jamรกs llegรณ a inquietar al arquero caboverdiano.
La tensiรณn se trasladรณ a las matemรกticas. El pitazo final desatรณ la locura de un plantel que hace semanas solo soรฑaba con competir. La pizarra del Grupo H se cierra con una lรณgica aplastante en la cima y una hermosa anomalรญa abajo: Espaรฑa reina con 7 puntos, pero las luces de la fiesta se las lleva Cabo Verde, escolta con 3 unidades. Uruguay y Arabia Saudita, ambas con 2 puntos, hacen las maletas temprano en un fracaso que contrasta con la humilde y gigante gesta del Tiburรณn Azul.




