Hacรญa 16 aรฑos que Espaรฑa no sabรญa lo que era sobrevivir a un todo o nada en un Mundial. Desde aquella noche mรกgica de Johannesburgo en 2010, las eliminatorias mundialistas se habรญan convertido en un territorio maldito para La Roja. Hasta hoy. En los dieciseisavos de final del Mundial 2026, los chicos de Luis de la Fuente no solo rompieron el maleficio, sino que presentaron sus credenciales al tรญtulo con una exhibiciรณn de autoridad, pegada y fรบtbol coral para destrozar a Austria por 3-0.
El partido comenzรณ con la tensiรณn propia de una final. Avisรณ Sabitzer para los austrรญacos y el รกrbitro encendiรณ la polรฉmica al anular un tanto a Cucurella. Pero esta Espaรฑa tiene duende y, sobre todo, paciencia. En el minuto 36, la maquinaria funcionรณ a la perfecciรณn: tiralรญneas de Pedri, genialidad en un toque de Baena, cabalgada de Cucurella y apariciรณn letal de Mikel Oyarzabal para desatar la locura. El 1-0 hacรญa justicia a lo visto sobre el cรฉsped, e incluso se quedรณ corto antes del descanso con un poste de Baena.
Tras el paso por los vestuarios, Rangnick agitรณ la coctelera en Austria buscando una reacciรณn, pero se topรณ con un bloque espaรฑol inquebrantable. Pasada la hora de juego, cuando el rival amagaba con estirarse, llegรณ el golpe de gracia. En una segunda jugada, Baena inventรณ un centro medido al corazรณn del รกrea. Por allรญ, volando mรกs alto que los espigados centrales austrรญacos, apareciรณ Pedro Porro con un testarazo imperial para firmar el 2-0 y estrenarse como goleador internacional. Un gol con sabor a sentencia.
La recta final sirviรณ para reivindicar el hambre de este equipo. Tras un susto de Chukwuemeka y un milagro de David Alaba sobre la lรญnea para evitar el gol de Lamine Yamal, La Roja puso la guinda al pastel. Nuevamente Cucurella, incansable por su banda, sirviรณ el balรณn en bandeja de plata para que Oyarzabal firmara su doblete particular y el 3-0 definitivo.
Espaรฑa vuela alto, se quita las cadenas de la historia y ya mira de reojo a los octavos de final. Portugal o Croacia esperan en el horizonte, pero jugando asรญ, el miedo cambiรณ de bando.




